Club Social y Deportivo Acindar. Las ruinas de una institución con historia
Club de barrio
El predio ubicado en la esquina de Acevedo y Crespo fue sede de muchos eventos familiares y deportivos en el pasado, durante un largo periodo la vecinal del barrio Acindar lucha por recuperar la institución que hoy en día sigue funcionando únicamente como un salón de eventos privados. Allí todavía muchos chicos juegan a la pelota en la desolación de las canchas.
Por Marcos Esteban Cofre
El Club fue fundado el 25 de abril de 1956, en el mismo predio que actualmente ocupa (Ingeniero Acevedo al 3200), allí se practicaron desde un principio fútbol, voley, bochas y béisbol, siendo estos últimos los que le dieron mayor popularidad a la institución mas allá de los limites del barrio Acindar. Por un lado, en bochas se destacó en los años 70 llegando a competir en las ligas de zona sur, mientras que en béisbol, que en ese momento era un deporte muy poco practicado en la Argentina, llegó a conseguir varios títulos en los torneos locales y nacionales.
Sus instalaciones mantienen poco de lo que fue la base estructural de origen, donde además de los deportes que se practicaron, también hubo juego competitivos como las carreras de bicicletas y de embolsados. Donde los niños entre 8 y 12 años debían mostrar sus habilidades en presencia de las familias que los acompañaban y sus profesores.
En otro contexto, el local donde está el club fue levantado ladrillo por ladrillo por los mismos empleados de la fábrica de aceros Acindar, ya que allí les funcionaba para poder tener oficinas de administración como primera idea.
Los primeros años de inauguración del club, era común ver llegar a los trabajadores de Acindar acompañados de sus familias, tanto varones como mujeres vestidos de forma elegante como casual para celebrar un 25 de mayo sentados en las tribunas que se podían apreciar justo detrás del edificio principal que tenia dos símbolos característicos justo arriba y sintiendo pasar el viento entre sus telas, una era la bandera Argentina con su sol brillante en el centro y la otra siendo de color amarillo y negro, estamos hablando de la bandera del club, pintado con los colores de la empresa.
Abierto a la comunidad
Entre las 8:00 a 21:00 hs de lunes a viernes el club abierto en horarios corridos todos los días, en cambio los sábados y domingos si había alguna celebración especial o un partido importante se utilizaba de 9:00 a 13:00 hs y de 21:00 hs en adelante hasta finalizar el encuentro de la fecha. Dentro del mismo funcionaba un salón extenso que albergo con el tiempo juegos para los infantes y siempre mantuvo las respectivas mesas para tomar un café o juntarse con los amigos para pasar un buen momento. Aún se recuerda las primeras clases de ingles, folklore y arte escénico del club en los últimos años de la década del 50. También en un primer momento funcionaba una pequeña escuelita de la Obra Social y Cultural Sopeña, que estaba dirigida por un grupo de damas provenientes de España. Las mismas daban clases de corte y confección, cocina, tejido, dibujo, pintura y dactilografía.
Entre las numerosas y variadas actividades sociales que se desarrollaron, ya que el fin del club era para ser algo totalmente social, se destacaban las veladas bailables y la celebraciones de las fiestas patrias, como el 25 de mayo que mencione anteriormente, también no hay que olvidar que ese mismo momento se consideraba el medio del barrio Acindar para los vecinos. Los partidos de truco no podían faltar, se organizaban en el buffet. Para muchos, la comida del club tenía un sabor especial, cuyos olores invitaban a entrar a cualquiera que pasara por ahí.
El carácter deportivo era un punto fuerte en el club, Miguel Ángel Grillet, siendo hijo de uno de los trabajadores de la fabrica de aceros Acindar y vecino del barrio durante toda su vida, se juntaba con su grupo de amigos en alguna de las canchas para participar de la actividad del día o simplemente pasar un rato agradable. A sus 65 años Miguel más conocido en el barrio como “El flaco” aún recuerda esos momentos que vivió en la institución, que poco a poco se fue apagando en el transcurso del tiempo.
“Yo recuerdo que el objetivo era tener unido a todo un barrio en el cual no había ninguna actividad alrededor”, comenta Miguel. Ya a sus 14 años se pudo notar su felicidad de compartir una misma pasión por la actividad física con muchos chicos de la misma edad y poder ver un lugar donde había más de un deporte para practicar en conjunto. También, cuando apenas se encontraba con los chicos de la cuadra Ramón Lista se ponían a hacer corridas de una esquina a la otra, para decidir quien era el más veloz y las eternas competencias de los jueguitos con la pelota tortuosa de cuero, la misma que nadie se animaba a cabecear en un partido de Fútbol.
La pelota al pie, mas conocido como el Fútbol, era un motivo de reunión para el grupo familiar, la popularidad por este deporte venia desde hacia muchos años con la expansión de los medios de comunicación, esto se siguió practicando y compitiendo en el club hasta el año 2002 “Había encuentros de fútbol a nivel de ciudad, campeonatos organizados entre fabricas, entre distintos barrios y vecinal”, dice Miguel. Pero, también, un impacto lo tuvo el béisbol, “Venían a entrenar en la cancha grande la Asociación Rosarina de Béisbol” recuerda “el flaco”. Cabe destacar que Acindar fue campeón por 10 años consecutivos en este último deporte. También Miguel cuenta sobre como fue perdiendo la institución su identidad: “Dejo de tener la actividad social que tenia, no atrapaba a los vecinos, pero si venia gente de otros barrios, después perdió la personería jurídica y termina en lo que es hoy”
Ya no es lo que era
El club actualmente funciona los sábados y domingos, únicamente para prestar un galpón y que se realicen cumpleaños o algún evento particular de forma privada, el sitio donde antes estaba el bar actualmente esta siendo ocupado por gente que tienen denuncias por ruidos molestos y amenazas, aunque en cierta forma el predio tiene aun un motivo social, ya no es lo que era. Si los chicos quieren jugar en las canchas deben pagar para ocuparlas, por eso en ocasiones entran por el alambrado de atrás sin que nadie los vea para estar un rato jugando.
La vecinal del barrio Acindar pide ayuda a la Municipalidad de Rosario, que siguió pensando por muchos años que la fabrica seguía ocupándose del club, también hay que sumarle la inseguridad que se viene incrementando en la zona desde hace varios meses con arrebatos y asaltos con arma de fuego a cualquier hora y lugar.
Los vecinos están siendo convocados para recolectar firmas y recuperar la institución, se espera que para cuando la cuarentena por el Covid-19 no tenga tantas restricciones, la comisión directiva de la vecinal Acindar pueda realizar una reunión con el intendente de Rosario Pablo Javkin y encontrar una solución a esta realidad que esta viviendo el barrio.
Aparentemente por la información que pude encontrar, se llevaron a cabo en la Municipalidad de Rosario algunas citaciones, donde estuvieron presentes los actuales ocupas del club y los miembros de la comisión directiva de la vecinal Acindar, las mismas no llegaron a ningún puerto en los últimos 3 años, con lo que se verá si habrá otra reunión más adelante para solucionar el conflicto.
Con respecto al futuro del club, muchos vecinos fueron falleciendo, la fabrica ya no esta, ya que se mudo a Villa Constitución y la participación de la gente de los alrededores se fue perdiendo, al igual que los hábitos del barrio. El barrio Acindar debe mejorar, ya que así mejorara la calidad de vida de sus vecinos, ya que ellos unidos pueden lograr el cambio; si el club fue un sitio para unir a las familias de los obreros de la fábrica, solo el tiempo dirá si vuelve a ser lo que alguna vez fue.



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