Equipo en construcción: Arquitectura inició su camino en el Interfacultades con el pie derecho


Por María Morales



Arquitectura y Veterinaria empataron 1-1 en el partido correspondiente a la segunda fecha del grupo B del Interfacultades de hockey. La Ciudad Universitaria fue la sede del encuentro.

Jueves 5 de septiembre. El predio deportivo de La Siberia se transforma, 
como cada año, en el escenario de un nuevo Torneo Interfacultades.

Se puede observar claramente la crudeza del paso del invierno en el césped seco del lugar. Pese a que los colectivos no llegan a la esquina debido a la reparación de las calles, hay muchísima gente. Van a disputarse, simultáneamente, dos partidos: uno de fútbol y otro de hockey, para el cual las jugadoras ya están entrando en calor.

Las estudiantes de Veterinaria practican córners cortos. Una de ellas, más o menos alta, vestida totalmente de negro, sirve uno tras otro. Acomoda la bocha con el pie y se dispone a hacer los pases para comenzar cada una de las jugadas fijas. Una de sus compañeras de equipo, agachada y con su palo pegado al piso, detiene la pelota. Luego de un tiempo, es reemplazada por otra jugadora, con un llamativo palo de color verde flúo. A su lado, visiblemente acalorada, una de sus colegas que está practicando hace al menos quince minutos, se saca su buzo celeste y lo tira en el piso mientras sigue concentrada en ejecutar los tiros al arco de la mejor manera posible.

Las jugadoras de Arquitectura, que son apenas cuatro y aún no llegan a completar el equipo, se disponen también a practicar sus jugadas fijas. Todas, preparadas para jugar, llevan la misma vestimenta: remeras blancas, shorts negros y medias de igual color.

Son las 18:07. Apenas quedan algunas partes de sol en la Ciudad Universitaria. El viento, aunque no es muy fuerte, es gélido. Atrás del playón, en la cancha de césped, comenzó el Interfacultades de fútbol ante la atenta mirada de varios jóvenes que, parados alrededor de los dos bancos de suplentes, reclaman cada una de las faltas como si fuera para roja directa.

Suena el silbato en el playón. Se forma una ronda con los todas las jugadoras. Los árbitros dan indicaciones respecto a las reglas que deben cumplirse y los dos equipos se posicionan. Comenzó el partido de hockey, y el torneo para las futuras arquitectas. Arquitectura ataca y presiona de una forma sofocante. Quien es la mejor jugadora del equipo, la número 12 de camiseta blanca, se adueña del mediocampo y se carga el juego al hombro.

Van 3 minutos de juego. Tras un descuido por un pie en el área, el árbitro sanciona corto para Veterinaria. Una fuerte arrastrada hace sonar la tabla y todos gritan el gol, pero para sorpresa de muchos el árbitro sanciona salida. El gol fue anulado porque la bocha no había salido totalmente del área al momento de pararla.

Mientras tanto, al costado del playón, dos jugadoras del equipo de Veterinaria, uniformado con camisetas violetas, piden el cambio. “¡Chicos, cállense la boca!” y “¿Se pueden callar un poco?” son sólo algunas de las cosas que le gritan, bastante enojadas, las estudiantes que están en el banco de suplentes a los muchachos que, sentados del otro lado de la cancha, opinan y acotan sin saber mucho sobre el deporte en cuestión.

Son las 18:26 y sigue llegando gente al baile, tanto caminando como en bicicleta. A los trece minutos, en un córner corto a favor de Arquitectura, la número 12, con un push fuerte y bien direccionado, hace sonar la tabla para poner en ventaja a su equipo. Desde el banco, las estudiantes de Veterinaria alentaban a sus pares al grito de “¡Vamos chicas, no pasa nada!”. Mientras tanto, en la cancha de atrás hubo un gol del equipo azul y los suplentes, con sus festejos, se encargaron de hacérselo saber a absolutamente todos los presentes.

Justo después de que las jugadoras de ambos equipos preguntaran, muy cansadas, cuánto tiempo faltaba, llegó el entretiempo.

A la vuelta, apenas comenzado el segundo tiempo, la jugadora 13 de Arquitectura hace un importante corredizo, casi comparable con la recordada salvada de Javier Mascherano ante Arjen Robben en la semifinal que jugó Argentina contra Holanda en el Mundial de Brasil 2014. El equipo violeta tenía medio gol hecho, pero el encuentro sigue 1-0.

En la cancha de césped, el partido de fútbol terminó y se escuchan los típicos aplausos del final de tiempo. Cinco minutos después, todos los que habían estado jugando dicho encuentro hasta hacía un instante tienen sus ojos posados en el partido de hockey; y detrás de la red que divide los distintos sectores del predio, cuatro estudiantes de Ciencias Políticas entran en calor para el próximo partido de la tarde ante Bioquímica, el último campeón.

A los diez minutos, tras una excelente jugada individual, Veterinaria empata el partido. Después de unos cuantos pases, sonó tres veces el silbato y terminó el encuentro. Las jugadoras, extenuadas, se saludan con un beso. Algunas, pero sobre todo las de Arquitectura, mastican la bronca.
La claridad del día se terminó, y todas las luces del lugar están encendidas. El predio se transformó en un verdadero lugar de encuentro, en el que varios jóvenes hablan largo y tendido sobre lo que acaban de ver.

“Al principio teníamos muchas dudas sobre este partido, porque jugábamos contra Veterinaria, que el año pasado, en 2018, salieron segundas, y el anterior salieron campeonas. Nosotras somos un equipo que recién se va conociendo, pero fue una sorpresa bastante grande, porque pudimos hacer un buen partido y funcionar bastante bien para lograr el empate”, comenta Mercedes, la jugadora número 12 de Arquitectura, ahora más relajada y con una sonrisa en el rostro. Y recalca que su equipo tiene “muchas ganas de en el próximo partido, contra la facultad de Medicina, poder ganar por tres goles o más, para poder clasificar primeras”.

Por hoy, el juego finalizó. Pero el torneo sigue, y Mercedes (junto a todo su equipo) lo tiene bien claro.

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