Duelo de academias

Por Carolina Roizarena

A las 20 horas del día Sábado, el plantel académico que llegó con la ilusión de superar a Central, aterrizó su vuelo en el suelo rosarino mientras la hinchada esperaba ansiosa en el hotel. Camisetas celestes y blancas se amontonan con la llegada del equipo. El primero en descender es el emblema, los hinchas corean el nombre de su capitán, Lisandro López, a quien se lo ve bajar muy concentrado, acompañado de una valija y en un saludo general, ingresa con la cabeza gacha sin mediar miradas.
Detrás de él, el segundo jugador más querido por su gente, con una sonrisa y muy generosamente, reparte fotos y firma camisetas, Iván Pillud, quien además de interactuar con la hinchada, le expresa a la prensa su bienestar tras su última lesión; -"Excelente, asique si Dios quiere voy a jugar todo el partido, estuve en dudas en la semana, pensamos que era un desgarro pero por suerte todo bien" deja en claro el defensor.


El plantel ingresa y el tumulto de gente se empieza a desvanecer, ya es tarde, comenzó a refrescar y todos tienen que estar preparados y concentrados para el partido. Ya es Domingo 29, una hora antes y las tribunas del Gigante de Arroyito están explotadas como es costumbre. Camisetas y banderas amarillas y azules por todos lados y la típica tradición futbolera: papel picado. Salen los equipos a la cancha, las Academias se enfrentan en un duelo más, uno se juega más que el otro. Central, con la presión de sumar de a 3 para alejarse del fondo, es bienvenido por su gente que canta y alienta desde el minuto 1' hasta el 90' sin descanso. Racing, un poco más relajado pero decidido a llevarse los puntos a Avellaneda, es recibido con silbidos e insultos por parte de la hinchada local, solo uno es agasajado en la casa de Central, Eduardo Coudet.
 

El árbitro destinado a impartir justicia en este encuentro, pita el silbato y comienza a rodar la pelota el equipo visitante, no por mucho ya que Rosario Central se hace dueño en su casa con mucha categoría y rapidez y así en el minuto 14, Lucas Gamba abre el marcador para el primer gol del encuentro. La gente festeja, se abraza y muchos miran al cielo, como agradeciendo a vaya saber quién, este gol que significa alejarse de la segunda división para los canallas. La ilusión dura poco, ya que la jerarquía de Lisandro López logra el empate a las 18:06 de reloj. Sin muchas más emociones en la primer parte del partido, solo con algunos remates en el arco de Gabriel Arias por parte de los locales, finalizan los primeros 45 minutos. 

La hinchada aplaude y canta, las tribunas son una fiesta como cada Domingo, pero éste tiene algo especial, ven a su equipo jugar con ganas, con efectividad y lo hacen notar. Corean al ritmo de "vamos vamos vamos la acade... vamos...la acade".

Los equipos vuelven al campo de juego, nuevamente se repite el mismo escenario, los blanquicelestes abucheados y los canallas recibidos con aplausos y cánticos. El cartel led marca las 18:55 y el balón vuelve a rodar. Se adueña de la pelota el equipo canalla, su gente ilusionada no para de alentar. Con el correr  los minutos y algunas ocasiones de gol, da de la sensación que algo parece cubrir el arco enemigo. Palo derecho, travesaño, palo izquierdo. No quiere entrar. 

Comienza a sentirse la frustración por el buen juego no reflejado en el resultado de los auriazules, no logran la efectividad que merecen conseguir. El equipo de Avellaneda respira cuando la pelota roza el arco y sale disparada hacia afuera del campo, aprovechan para rearmar las posiciones y que el capitán autor del gol del empate, les dé indicaciones a los suyos. Así pasa el último tiempo del encuentro, los de Racing en el fondo esperando salir de contra en alguna jugada, y los de Cocca presionando pero con poca eficacia. La hinchada se agarra las cabezas cuando el balón rebota en los extremos del arco. Hay gestos de desilusión en sus caras, algunos enojados, otros siguen alentando porque saben que sus jugadores lo están dando todo. 

El árbitro vuelve a pitar y van todos contra él. No están conformes con su actuación en el partido, lo insultan y lo silban. El encuentro terminó, no hay vuelta atrás. Enojados y tristes por perder dos puntos en su casa, se rescata un "no hubo suerte, pero este es el camino" que se escucha en una conversación entre Milena y Martín, dos fanáticos del canalla.

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